martes, 7 de diciembre de 2010

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Cecilia

Me desperté un poco aturdida. No me lo podía creer, me había quedado dormida. Miré rápidamente el móvil intentando que la luz del sol no me cegara a través de la ventana.
<< 1 mensaje nuevo. >>
Lo abrí con el corazón en un puño y sintiéndome súper mal por haberle dejado tirado cuando había sido yo la que había ideado el plan de quedar.

<< ¡Hola preciosa! Si quieres te recojo en tu casa dentro de 30 minutos. Besos. >>

¡OH DIOS NO! No me podía creer que le hubiese dejado plantado de esa manera. Me sentía fatal, ahora tendría que ir a la tienda para disculparme, hacerlo por el móvil sería bastante cutre. Pero, ¿Cómo sabía donde vivía? Seguramente se lo habría dicho Paolo... Paolo... ese chico...
Me di un golpe en la cabeza para sacármelo de la cabeza.
<< Me voy a volver loca. >>

Miré el reloj. Eran las 12 de la mañana.
Al levantarme encontré otra nota de mi madre a los pies de la cama. Ponía lo mismo que la que me dejó ayer. Genial, otro día que iban a llegar tarde.
Bajé las escaleras aún con la ropa puesta. La casa irradiaba luz y vitalidad, a pesar de que solo estaba yo en la casa.

Fui a la cocina y me preparé un bol de cereales de chocolate con leche. Cuando me dispuse a subir de nuevo a mi habitación vi un sobre debajo de la puerta y me quedé extrañada ya que el correo lo dejaban abajo en los buzones, además este no tenía remitente. Dejé el bol en el primer escalón de la escalera y cogí la carta misteriosa. Ponía mi nombre.

<< Hola vecina. ¿Al final te quedaste dormida? >>

Ahora flipaba más que antes. Espera un segundo...¿Vecina?
No me lo podía creer. ¡Era Paolo! Como no me había dado cuenta antes...Carlos me había dado el número de ese niñato engreído en vez del suyo. Subí indignada a mi cuarto dejando el bol en las escaleras, intacto.
Me cambié de ropa y me puse lo primero que cogí. Unos pantalones vaqueros cortos y una camiseta negra de tirantes con unas Vans del mismo color. Me pinté la raya negra, me peiné un poco y salí de casa sin coger nada más que las llaves.

Me planté delante de su puerta y llamé repetidas veces. Las suficientes para que me abriese. Hizo efecto.
Paolo abrió la puerta al cabo de unos segundos. Iba en calzoncillos y una camiseta gris de manga corta. Tenía todo el pelo alborotado y cara de dormido.

-¿Qué quieres? - Balbuceó mientras bostezaba.

La verdad es que estaba realmente guapo hasta con cara de zombie, pero eso no me impidió abofetearle.
Paolo se despertó, quedándose ahí parado.

-Creo que me debes una disculpa. - dije casi entre sollozos. Estaba claro que ese chico solo quería humillarme, y yo que me había hecho ilusiones...

Paolo se quedó mirándome pero no dijo palabra.

-¿Y bien? - pregunté esperando una respuesta ya con lágrimas en los ojos.

-Yo a ti no te debo nada. - y cerró la puerta bruscamente.

En ese momento no me pude mover. Quería gritarle, quería llorar, quería volver a abofetearle, pero al mismo tiempo quería besarle, amarle y hacer el amor con él.
<< ¿Qué coño me pasa? >>
¿Cómo me podía estar pasando eso? Lo conocía de 3 días y lo había visto 10 minutos si llegaba. Pero no me lo sacaba de la cabeza. Era todo en cuanto podía pensar y me encantaba pero a la vez lo odiaba, le odiaba con todas mis fuerzas.
Me senté en el rellano y seguí llorando como una niña pequeña. Me daba igual si me escuchaba o no. Ahora solo quería desahogarme.

Paolo

<< ¿Pero qué he hecho? ¡Estoy gilipollas! >>
Estaba parado frente a la puerta. Aún notaba como el corazón le latía aceleradamente después de la bofetada. En ese mismo momento le daba igual. Tenía que pedirle disculpas, pero era demasiado orgulloso para hacer eso. La escuchaba llorar a través de la puerta y eso le rompía el corazón.

-¡JODER! - gritó.

La rabia se apoderaba de él. Notaba que se ponía cada vez más nervioso.
<< Paolo contrólate. >> pensaba. Pero no pudo.
Subió velozmente hasta su gimnasio para darle golpes a su saco de boxeo. Necesitaba descargar esa ira e impotencia que tenía dentro.
Esa chica le estaba volviendo loco. No sabía que le estaba pasando, ¿Por qué no dejaba ya de pensar en ella? Si seguro que era como las demás...igual que las demás.
Paolo golpeaba cada vez más fuerte el saco hasta que cayó vencido por el cansancio. Su camiseta estaba chorreando de sudor y decidió quitársela y dejarla tirada en el suelo. Se miró las manos. Las tenía moradas de los golpes.

No podía más. Se sentía mal consigo mismo. Necesitaba decirle a Ce que lo sentía, aunque se tuviera que tragar su orgullo.

Se dio una ducha fría para despejarse un poco y se vistió. Estaba inseguro pero sabía que si no lo hacía se arrepentiría.
Salió de su casa y se cruzó con Vicente por el camino. Éste no le dijo nada ya que su expresión decía que no estaba para charlas portero/vecino en ese mismo instante.
Paolo tocó a la puerta pero se dio cuenta de que estaba abierta. Entró poco seguro y llamó a Cecilia, al ver que ésta no respondía subió las escaleras. Miró en su habitación y no estaba.
<< Habrá salido y se habrá dejado la puerta abierta. >>
Justo cuando iba a salir escuchó como el sonido del agua correr. Se acercó a la puerta del cuarto de baño y pudo oír como el agua de la ducha chocaba contra la mampara.

-¿Cecilia? Por favor puedes salir cuando puedas...necesito hablar contigo.

Al ver que no respondía al cabo de unos minutos Paolo se empezó a preocupar.
<< A lo mejor no quiere hablar conmigo. >>

-¿Cecilia, estás bien?

Seguía sin responder y él ya no podía más. Entró lentamente por si volvía a ocurrir el malentendido del otro día pero pronto se dio prisa en reaccionar.
Cecilia estaba sentada en el plato de la ducha cogida por las piernas y desnuda mientras el agua congelada corría por la alcachofa.

-¡Ce! ¡¿Estás loca?!

Paolo cogió una toalla y se metió en la ducha para sacarla de ahí. Estaba tiritando y pudo intuir que también lloraba. La llevó a la cama y la arropó con la toalla lo mejor que pudo. Luego volvió al baño para coger otra toalla y así poder hacer que entrara mejor en calor.

-¿Pero se puede saber qué hacías? - preguntó con mucha urgencia Paolo preocupado por la chica.

Ce seguía tiritando pero no se separaba de los brazos de Paolo. Quería sentir su calor esparciéndose por su cuerpo, aunque sabía que lo estaba poniendo en una situación comprometida. Al menos ahora su llanto había empezado a cesar.

-Mi vida es una mierda... - comenzó.

Paolo se quedó callado sin saber realmente que responder.

-No digas eso...sabes que no es cierto, tienes todo lo que quieres, ¿No es así?

-No puedo quejarme pero...necesito a alguien. Me siento vacía. No tengo a nadie que me quiera. - comenzó a llorar otra vez.

-Pero Ce, tienes a tus padres. - dijo para consolarla.

-Tienes razón, pero ellos nunca están en casa. Los quiero mucho pero no es suficiente...

Paolo dudó en decir lo siguiente.

-Me tienes a mi.

Ce de repente dejó de llorar. Se incorporó y miró directamente a los ojos de Paolo.
Con una sonrisa sincera le dio las gracias.

-Bueno, será mejor que me vista. - dijo Ce ruborizándose al saber que la toalla le llegaba un poco más abajo de la entrepierna.

-Si...y yo será mejor que me vaya.

Ce le sonrió. Su sonrisa era perfecta y radiante. Esa chica le había robado el corazón pero él no quería admitirlo.

-Por cierto, ¿Qué hay de la cita?

-¿Qué cita? - preguntó extrañada Cecilia.

-Por teléfono me dijiste que si quería quedar.

Ce soltó una carcajada.

-Estaré lista en 20 minutos e iré a tu casa. ¿Eso te parece bien?

-Bueno, también puedes venir como estás ahora.

Cecilia puso los ojos en blanco y se puso a gritarle y a pegarle mamporrazos de broma. Ambos empezaron a reírse y cayeron redondos en la cama.

-Estás loco Paolo.

-Lo sé, pero, eso es bueno ¿No? ¿Qué sería un mundo sin locos?

Ce se rió. Sus facciones eran perfectamente simétricas y su nariz era chata. Sus pestañas llegaban al infinito y las pecas de su cara de le daban un aire divertido.

-En 20 minutos en mi casa. - concluyó Paolo y se levantó de la cama para desaparecer por la puerta.

-¡Allí estaré! ¡Y con ropa!

8 comentarios:

  1. ÑAAAA, ME ENCANTA, QUE BONITO >3< !!!!! Esperaba beso jajajaja!!!! Es muy pronto ;) Sigue asi >3<

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  2. bueno para el beso creo que aun queda...o a lo mejor no¿ jajaja soy mala pero bueno me alegra que te guste!

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  3. BESO BESO!!el caso es que lo haya xDD siempre digo "bah, yo odio los libros de amor", creo que es verdad, pero las historias cortitas de amor, como lo que escribes tu, lo prefiero xD

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  4. en este capítulo siguiente hay beso ;)

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  5. gracias maría :) a mi me encantan MADLE!!

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    marti
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